Disfrutar sin la cámara en la mano

La foto comienza mucho antes de llegar si quiera a coger la cámara. Pocas cosas me hacen disfrutar más que "pensar" la imagen. Invierto tiempo y paso ratos largos imaginando, visualizando... qué quiero transmitir, por qué, el contexto, la ropa, la luz, los gestos...es una actividad muy placentera porque durante ese tiempo no pienso en otra cosa,


me permito dejar de preocuparme por lo que tengo que hacer después o lo que sucedió ayer, solo importa esa escena que veo en mi cabeza y recrearme en los detalles de la misma.


Tengo siempre a mano, en el móvil, un documento donde poder anotar cualquier cosa, ya que estos ratos de reflexión puedo llevarlos a cabo en cualquier lugar. A veces son simplemente conceptos que se me ocurren, momentos que creo en mi cabeza y otras parten de algo que he visto u oído. A veces el detalle mas sencillo puede dar lugar a multitud de ideas (voy a escribir una entrada específica otro día para hablar de los "detalles" y la importancia que les doy en mis fotografías).


Un simple ejemplo de esto es una sesión que hice con Mireya y de la que podéis ver fotos en mi cuenta de instagram (@pasionartphoto) o aquí en mi web. Quería tomar unas fotografías de estudio totalmente naturales, donde mostrar la belleza sin artificios. Pero aunque las imágenes, al ser naturales, puedan parecer "casuales", lógicamente no lo son porque antes tuve que pasar tiempo días antes imaginando: qué quiero transmitir al espectador? cómo quiero que se vea el resultado final? usaré maquillaje? qué luz sería más adecuada? y el fondo? utilizaré algún elemento extra además de la modelo? busco sensibilidad? fuerza? carácter?



Todo ese tiempo dedicado a imaginar son ratos maravillosos para mí que no solo sirven para "preparar" esa sesión sino que te llevan a otras ideas, a nuevos conceptos, te hacen desear probar, experimentar... y lo mejor es que, pese a esa dedicación, cada sesión es algo nuevo, todo un mundo por descubrir porque implica el encuentro con la otra persona que tiene también su idea, su forma de estar frente a la cámara, de comunicar, sus expectativas...


Cada sesión es única, diferente y especial porque no volverá a repetirse, la fotografía tiene la mágica capacidad de convertir un instante en algo eterno


porque aunque vuelvas a trabajar con esa persona, la interacción no será igual, no vendrá con la misma actitud ni en las mismas circunstancias.


La imaginación y la creatividad se entrenan practicando y cada vez te permites a ti mismo más libertad... en ese proceso me doy cuenta una y otra vez de cuántas barreras y ataduras tenemos. Sin querer nos pasamos el día juzgando mentalmente lo que sentimos y lo que imaginamos pasándolo por el filtro de bueno o malo, útil o inútil, atrevido o cauto. Se molestará alguien? estoy imitando? será sorprendente? gustará? me he pasado? me quedo corto? es lógico, llevamos desde siempre utilizando esos filtros para casi todo (por no decir todo) lo que hacemos en nuestra vida.


Por suerte, precisamente el llevar tanto haciendo así las cosas, hace que resulte tan liberador permitirse el lujo de imaginar y hacer lo que realmente te apetece, lo que se te ocurra, sea lo que sea !!


Lo dejo por hoy, tengo mucho pendiente que imaginar ;)

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