"Conecta" y haz lo que quieras

Reciclo aquella famosa cita con permiso de San Agustín para utilizarla aquí en el sentido de "conectar". Me refiero a hacerlo tanto con la persona que voy a retratar, como con el resto de equipo con el que pueda colaborar y conmigo mismo.


Mi forma de trabajar y de interactuar con otras personas en la vida se fundamenta en conectar con ellos. Me encanta conocer gente, escuchar cómo viven, como sienten y disfruto mucho compartiendo. Eso


me lleva a acercarme a otros desde la ilusión y las ganas sinceras de pasar un buen rato y colaborar para vivir un verdadero encuentro de dos "personas" único y diferente a cualquier otro.


Por ello, desde el primer contacto que tengo con mis retratados busco de forma natural que se muestren, al igual que yo, cómodos, relajados, en confianza, con ganas de disfrutar y de "jugar" para crear algo único y diferente. Da igual si voy a realizar un retrato con fines personales, un book, un trabajo editorial... siempre pretendo lograr junto con el otro (y el resto del equipo que pueda estar implicado) una fotografía final con la que todos nos sintamos a gusto y creo que hacerlo desde la comodidad y la confianza logra resultados radicalmente distintos.


Creo firmemente en el concepto de "equipo", en generar la conciencia en los demás de que


el resultado será fruto de la ilusión y buen hacer de todos que vamos, durante el tiempo que dure la colaboración, a dar lo mejor de nosotros mismos para hacer algo diferente.


Un acercamiento y un enfoque adecuados, por breve que pueda resultar el encuentro, puede marcar la diferencia.





No me pongo barreras a la hora de cuidar los detalles, de estar pendiente de los demás, de transmitir con claridad lo que quiero lograr o de utilizar el sentido del humor porque lleguemos como lleguemos cada uno de nosotros a ese momento de la sesión, venimos ante todo a hacer algo disfrutando el camino y por un rato vamos a olvidar cualquier otra circunstancia que estemos viviendo.


Ese conectar empieza quizá por uno mismo cuando tiene que clarificar lo que quiere y cómo lo quiere conseguir, pero


sobre todo es una conexión directa con el "ahora" más inmediato.


Mientras estoy en una sesión de fotos realmente me olvido de lo que sucedió hace 5 minutos, no pienso en lo que haré cuando termine y sucede de una forma automática. Estoy tan concentrado en los detalles, la luz, los colores, el enfoque, la atmósfera, el plano... que durante ese tiempo me aíslo de cualquier otro pensamiento. Pero es que además esa misma sensación suele ser compartida con el retratado que me la ha devuelto en numerosas ocasiones cuando terminamos.


Pero es curioso porque al mismo tiempo, desconecto mucho de mí para volcarme en todos esos detalles y en cómo se encuentra el otro. Me parece por ello un bonito proceso donde la atención y conexión viaja constantemente de mí al fotografiado y al revés. Es una comunicación constante, un fluir que te devuelve mucho y que te puede hacer incluso cambiar la dirección de lo que tenías en mente hacer para acabar en algo mucho mejor, esa es la magia del "ahora". Hay algo que no falla, cuando uno termina, esa conexión directa con el ahora resulta sanadora, nos calma y devuelve la alegría porque durante ese rato, nos hemos permitido "vivir" con los cinco sentidos y jugar como cuando éramos niños.

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